La ozonoterapia se inclina a ser uno de los procesos clínicos más efectivos para aliviar el dolor. A su vez, “la ozonoterapia es el conjunto de técnicas que utilizan el ozono como agente terapéutico en un gran número de patologías. Es una terapia netamente natural, con pocas contraindicaciones y efectos secundarios mínimos, siempre que se realice correctamente”, explica el doctor Antonio de Prado, traumatólogo de la Cruz Roja de Córdoba, España.
El precursor del uso del ozono, fue Werner von Siemens, quien en 1857 construyó el primer tubo de inducción para la destrucción de microorganismos. Los primeros usos se remontan a la primera guerra mundial, donde fue utilizado como antiséptico local para tratar heridas de guerra.
Actualmente, diversos Centros Universitarios en Cuba, Italia, Alemania, Rusia, Polonia y China, comienzan a investigar los efectos fisiológicos del ozono en el organismo y algunos Hospitales Universitarios y Privados inician estudios controlados de su eficacia, da a conocer la Sociedad Española de Ozonoterapia.
El uso de la ozonoterapia, como técnica médica complementaria, cada vez más va en aumento en diversas áreas de la medicina. Esta terapia se está empleando como una alternativa o complemento a los tratamientos convencionales, especialmente en el abordaje del dolor crónico, tanto musculoesquelético como neuropático.
A su vez, el uso médico de ozono por vía intraarterial, subcutánea, intramuscular y externamente y en autohemotransfusión o como gas introducido en las cavidades corporales, así como gotas, compresas o líquidos para enjuagar, produce buenos resultados terapéuticos, indica el estudio Ozonoterapia publicado en la plataforma científica Europe PMC.
El ozono ejerce un efecto positivo en el suministro de oxígeno y nutrientes de las células, mejora los procesos inmunológicos, inhibe los procesos inflamatorios, tiene una acción bacteriana, fúngica y virusostática cuando hay una resistencia deteriorada a los microorganismos, mejora las propiedades reológicas de la sangre y no exhibe efectos secundarios en los individuos. En consecuencia, la ozonoterapia puede considerarse un método eficaz para cuidar la salud”, añade el estudio.
La ozonoterapia “puede actuar tanto como paliativo como curativo, depende de la persona y de la patología para la que se use. En el caso, por ejemplo de un individuo con una tendinitis o entesitis, su efecto antiinflamatorio sería curativo.
“En el caso de una persona con crisis de artrosis inflamatoria, su efecto sería paliativo (mejora la inflamación y el dolor, pero no quita ni mejora ni reduce la artrosis)”, indica la Cruz Roja.
Como en todo procedimiento, la ozonoterapia no está exenta de riesgos. Es importante que las personas comprendan los posibles efectos antes de decidir someterse a este proceso, recomienda OzonoHelp, clínica que aplica terapias que utilizan una mezcla controlada de ozono-oxígeno.
Dentro de los posibles riesgos, la clínica señala tres:
Las aplicaciones de la ozonoterapia vienen determinadas por sus efectos fisiológicos, bien conocidos. Esto define el amplio número de patologías en las que resulta de utilidad, sola o, habitualmente, como tratamiento complementario.
“Las concentraciones y modo de aplicación varían en función del problema a tratar, ya que la concentración de ozono determina el tipo de efecto biológico que produce y el modo de aplicación marca su ámbito de acción en el organismo. Así pues, se pueden beneficiar de la ozonoterapia las patologías con origen inflamatorio, infeccioso, isquémico y con alteraciones del estrés oxidativo”, indica la Sociedad Española de Ozonoterapia.
Aparato locomotor
Artrosis (cadera, rodilla, columna).
Artritis Reumatoide y otras artritis autoinmunes.
Entesitis, bursitis y tendinitis.
Fibromialgia.
Hernia discal y conflictos discorradículares.
Estenosis del canal lumbar.
Síndrome del túnel carpiano y otros síndromes de atrapamiento.
Tratamiento local de procesos sépticos (heridas infectadas, osteomielitis).
Aparato cardiovascular
Úlceras.
Pie diabético.
Arteriosclerosis periférica (claudicación intermitente vascular).
Cardiopatía isquémica.
Geriatría
Cansancio y fatiga crónica.
Pérdida de memoria.
Digestivo
Hepatitis víricas (B y C).
Colitis ulcerosa.
Enfermedad de Crohn.
Fistulas perianales.
Hemorroides.
Proctitis.
Úlceras gástricas.
Oftalmología
Glaucoma de ángulo abierto.
Neuropatía óptica.
Retinosis pigmentaria.
Degeneración macular senil.
Odontología
Gingivitis.
Mucositis.
Caries.
Periodontitis.
Blanqueo dental.
Neurología
Cefalea vascular.
Cefalea en racimo.
Enfermedad de Parkinson.
Demencia senil (fase inicial).
Arterioesclerosis cerebral (fase inicial).
Alzheimer (fase inicial).
Ginecología
Vulvovaginitis de repetición.
Infecciones genito-urinarias por virus, hongos y bacterias.
Procesos inflamatorios y abscesos de mama.
Complicaciones sépticas obstétricas y puerperales (infecciones postoperatorias en cesárea).
Medicina estética y dermatología
Hipodermitis indurativa y lipodistrofias localizadas (celulitis).
Lipomatosis.
Acné.
Procesos eczematosos.
Herpes Simple y Zoster.
Micosis.
Quemaduras.
Cicatrices.
Viriasis cutánea.
Psoriasis.
La ozonoterapia puede aplicarse en numerosas patologías, fundamentalmente inflamatorias. Sus efectos fisiológicos del ozono en el cuerpo humano, son:
“Los beneficios fundamentales del ozono son el efecto antiinflamatorio, inmunorregulador y la ausencia de efectos secundarios, si se comparan con otro tipo de infiltraciones como las de corticosteroides, que pueden subir los niveles de glucemia sanguínea sobre todo en personas diabéticas y pueden subir la tensión arterial, sobre todo en hipertensos”, refiere la Cruz Roja.
También comparte que su actuación contra el dolor es principalmente como antiinflamatorio. Reduce la inflamación y por tanto el dolor. Puede actuar tanto como paliativo como curativo, depende del individuo y de la patología para la que se use.
"En el caso por ejemplo de una persona con una tendinitis o entesitis, su efecto antiinflamatorio sería curativo. En el caso de un individuo con crisis de artrosis inflamatoria, su efecto sería paliativo (mejora la inflamación y el dolor pero no quita ni mejora ni reduce la artrosis)”, señala.
La ozonoterapia forma parte de la medicina regenerativa y es una alternativa viable como agente terapéutico, es además un inmunomodulador y germicida. Al formar parte de la Medicina Biorreguladora de Sistemas (MBrS) es una herramienta natural que se adiciona a los procesos farmacológicos y nutricionales.