Cuando escuchamos hablar de trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), tal vez pensamos en infancias inquietas, distraídas o impulsivas. Sin embargo, esta condición va mucho más allá de "portarse mal".
Las personas que viven con trastorno de déficit de atención e hiperactividad podrían soñar despiertas muy a menudo, olvidar hacer tareas o no tener la capacidad de quedarse sentadas ni un minuto. Pero esto no es un problema de mala actitud o conducta, es que su cerebro procesa la información de manera distinta.
El TDAH es un trastorno del desarrollo neurológico que puede afectar la vida social, emocional y académica de quien lo padece, desde la infancia hasta la vida adulta.
El déficit de atención e hiperactividad no es una enfermedad. Los trastornos del neurodesarrollo, tienen que ver con la forma en la que se organiza y procesa la información en el cerebro y el sistema nervioso. Esas particularidades en sus funciones neuronales acompañan a las personas a lo largo de su vida.
Síntomas de falta de atención
No parece escuchar cuando se le habla en forma directa.
No sigue las instrucciones ni finaliza las tareas.
Tiene dificultad para organizar tareas y actividades.
Evita intervenir en tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.
A menudo extravía objetos.
Se distrae fácilmente.
Olvida las actividades diarias.
Síntomas de hiperactividad e impulsividad
Mueve continuamente las manos o los pies.
Abandona a menudo su asiento.
Corre o trepa en exceso en sitios donde estas actividades resultan inapropiadas.
Tiene dificultad para jugar tranquilamente.
Siempre está haciendo algo o actúa como si tuviera un motor.
Habla en exceso.
Responde antes de que se completen las preguntas.
Tiene dificultad para esperar su turno.
Interrumpe a los demás o se entromete en sus actividades.
Tipos de TDAH
TDAH predominantemente inatento:
Las personas con este tipo de TDAH tienen problemas para prestar atención, se distraen fácilmente y les cuesta organizar o terminar tareas. Pueden tener dificultades para seguir instrucciones o conversaciones.
TDAH predominantemente hiperactivo-impulsivo:
Este tipo se caracteriza por síntomas de hiperactividad (inquietud, dificultad para quedarse quietos) e impulsividad (dificultad para controlar acciones y palabras, interrumpir a los demás).
TDAH combinado:
Es la forma más común de TDAH y se caracteriza por la combinación de síntomas de inatención e hiperactividad-impulsividad.
En general, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad es dos veces más común en los varones, aunque las proporciones varían según el tipo.
De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el diagnóstico del trastorno de déficit de atención e hiperactividad debe ser realizado por un especialista, ya que otros problemas como la ansiedad o dificultades del aprendizaje pueden presentar síntomas similares.
A menudo, el diagnóstico comienza antes de los 4 años de edad y siempre antes de los 12 años. La edad pico es entre 8 y 10 años; sin embargo, a veces no se hace una valoración hasta después de la adolescencia en personas que presentan el tipo con predominio de déficit de atención e hiperactividad, siendo esta la principal causa de consulta psiquiátrica en menores de edad.
Según el Centro Nacional de Recursos sobre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (NRC), el trastorno de déficit de atención e hiperactividad afecta de manera importante a la comunidad hispana y latina.
El Centro reporta que el 12 por ciento de las infancias hispanas, de 3 a 17 años han sido diagnosticadas con TDAH o una discapacidad de aprendizaje.
Se estima que el déficit de atención e hiperactividad afecta entre el 5 y el 15 por ciento de los niños y niñas, pero, algunos profesionales de la salud, opinan que hay un sobrediagnóstico de TDAH, en gran medida por aplicación inexacta de los criterios.
Muchos adultos no son diagnosticados hasta esta etapa, experimentan problemas de organización, gestión del tiempo y en las relaciones laborales o personales. Los cuidados incluyen medicamentos, psicoterapia y técnicas de organización.
El déficit de atención e hiperactividad se origina principalmente por alteraciones en el funcionamiento de dos neurotransmisores clave: dopamina y noradrenalina. Estas sustancias son responsables de la motivación, la regulación emocional y la capacidad de concentración.
Aunque no existe una causa única, se sabe que el déficit de atención e hiperactividad es un trastorno multifactorial donde influyen factores genéticos, exposición prenatal a tóxicos como tabaco, alcohol o plomo; peso bajo al nacer o antecedentes de infecciones durante el embarazo, así como factores ambientales.
Además, las alteraciones en la microbiota intestinal juegan un papel muy importante. Algunas investigaciones recientes muestran que un desequilibrio en las bacterias intestinales puede generar neuroinflamación a través del eje intestino-cerebro, influyendo directamente en el desarrollo y gravedad del déficit de atención e hiperactividad.
El TDAH no solo afecta la conducta, también interfiere en la vida académica, familiar y social. Es una de las principales causas de fracaso escolar junto con la dislexia.
En adultos, puede complicar mantener relaciones estables, el desempeño laboral y aumentar el riesgo de accidentes o abuso de sustancias.
No tratarlo adecuadamente puede reducir el bienestar cotidiano y, como revelan algunos estudios, acortar la esperanza de vida.
La atención médica convencional utiliza medicamentos estimulantes que actúan sobre la dopamina y la noradrenalina, además de terapias, capacitación para familiares y adaptaciones escolares.
Sin embargo, los medicamentos convencionales no están exentos de efectos secundarios, como insomnio, pérdida de apetito o alteraciones del estado de ánimo, y su uso prolongado puede ser riesgoso.
Por otro lado, la Medicina Biorreguladora de Sistemas (MBrS) busca restablecer el equilibrio natural del cuerpo y no solo eliminar los síntomas. Trata a cada persona como un ser integral donde están conectados cuerpo, mente, emociones y ambiente, mediante el:
El trastorno de déficit de atención e hiperactividad no define a la persona. Con el apoyo adecuado, quienes viven con esta condición pueden desarrollar todo su potencial y llevar una vida feliz, productiva y equilibrada.